OBSERVATORIO NACIONAL DE PROCESOS DE MEMORIA PASOS DE
MEMORIA y paz
Simunurwa Gunnara Jamioy Izquierdo

A la memoria del Mamu Asael Torres, cimiento espiritual del pueblo Arhuaco.

 

Al principio todo estaba oscuro, solo existía la mar y el pensamiento, fue la gran madre (la mar), la encargada de hilar los distintos pensamientos para formar un hilo que le diera nueve vueltas al mundo y  se formara la vida desde la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar que albergaba todas las leyes de vida, el corazón del planeta; en ella se encuentran las leyes universales, las leyes que cobijan a todos sin importar de dónde o cómo seamos.

 

Los cuatro pueblos guardianes de la Sierra velamos por la armonía y equilibrio de este territorio. Con el tiempo creciente y abrazador los cuatro pueblos nos dividimos nuestras misiones, afrontando realidades diversas.

 

Aquí hablaremos de Simonorwa, lugar que protege el buen manejo del territorio sembrado espiritualmente, guardando las Tumas Sagradas que direccionan al pueblo Arhuaco, y protegen desde la llegada de los Capuchinos.

¿Cómo es habitado Simonorwa?

Antes de la llegada de los Capuchinos, nosotros, el pueblo Iku habitábamos en el Valle de Nabusimake, allí  posteriormente se instalaron los misioneros Capuchinos, creando el tan mencionado orfelinato, dónde evangelizaban y llevaban a niños raptados para civilizarlos.  Buscamos refugio en asentamientos que bajo la concepción espiritual eran tierras que no estaban hechas para habitar, eran puntos energéticos que sostenían el pálpito del corazón del planeta. Así construímos asentamientos como Seynimin, Donachui, Serankwa y Simonorwa, bajo la apuesta a la resistencia, la memoria de nuestra cultura y la protección del territorio.

 

Simonorwa, esta tierra que le pagaba a padres negativos; está entre Pueblo Bello, que en ese entonces ya era un corregimiento, y la entrada a lo que hoy es reconocido como el Resguardo Arhuaco, en la zona Sur occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta. Su ubicación facilitaba la comunicación, era un punto importante en el momento en el que los líderes arhuacos de los distintos asentamientos, abonaron la idea de rebelión y liberación de su pueblo.

 

En 1928 bajo la asesoría de líderes de la llamada Liga Campesina, provenientes de la bonanza bananera, se crea una organización en contra de los misioneros Capuchinos. Tomando los ideales que resonaban en la lucha campesina: tierras para poder sembrar, autonomía en los territorios y la constitución de una Liga Indígena, se incluiría el concepto de autonomía cultural.

 

El primer lugar de concentración de la Liga Indígena fue en Aty Kimake, un poco más arriba de Nabusimake. Este lugar estaba ubicado muy cerca al asentamiento Capuchino, por lo que las continuas persecuciones no se hicieron esperar, así que se instala la Liga Indígena Arhuaca en Simonorwa, convirtiéndose en punto de confluencia de las comunidades creadas por la resistencia del pueblo Iku, allí dimos albergue a los visitantes que apoyaban nuestra lucha y desde allí emitimos mensajes que permitieron la expulsión de los Capuchinos.

Hoy, el pueblo Arhuaco reconoce este territorio como el recuerdo de la resistencia cultural,  históricamente este asentamiento ha afrontado intentos de colonización de otros pueblos, humillación y desagrado tanto de los Capuchinos, como de los no indígenas que habitaban en Pueblo Bello.

 

A nivel cultural y territorial, Simonorwa se volvió fuerte, determinando quiénes entran y salen del territorio y protegiendo a las comunidades instaladas en lugares de difícil acceso.

 

El hecho de que  Simonorwa lleve el cuidado de los Simunus, construidos como base espiritual para la protección de las autoridades que velan por el buen gobierno del territorio,  hace que dentro del pueblo Arhuaco  sea considerado como la interpretación del pensamiento espiritual que da fortaleza a las decisiones.

 

Aquí donde fue sembrada material y espiritualmente la Liga Indígena, donde se han liderado procesos de salud, educación y salvaguarda del territorio, hoy es el lugar de memoria que construye líderes que siguen apostando a la permanencia cultural.

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